Las tres partes del oído
El sistema auditivo tiene tres secciones que trabajan en conjunto para captar el sonido y enviarlo al cerebro (Nemours, MedlinePlus):
- Oído externo: el pabellón (la oreja) capta el sonido y lo conduce por el conducto auditivo hasta el tímpano. El cerumen que se forma aquí protege el canal.
- Oído medio: una cavidad con aire donde el tímpano vibra con el sonido y mueve tres huesecillos —martillo, yunque y estribo— que amplifican esas vibraciones.
- Oído interno: la cóclea, con forma de caracol y llena de líquido, transforma las vibraciones en señales eléctricas que viajan por el nervio auditivo al cerebro.
Cómo oímos, paso a paso
Según el NIDCD (Instituto Nacional de EE. UU. para la sordera):
- Las ondas sonoras entran por el oído externo y recorren el conducto auditivo hasta el tímpano.
- El tímpano vibra y transmite el movimiento a los huesecillos (martillo, yunque y estribo), que amplifican la señal.
- Las vibraciones llegan a la cóclea; el líquido se mueve y estimula la membrana basilar.
- Sobre ella, las células ciliadas se mueven y sus estereocilios se doblan, abriendo canales que generan una señal eléctrica.
- El nervio auditivo lleva esa señal al cerebro, que la convierte en un sonido que reconocemos.
¿Dónde puede fallar la audición?
Saber cómo funciona el oído ayuda a entender la hipoacusia:
- Si el sonido no pasa bien por el oído externo o medio (cerumen, otitis, tímpano perforado) → pérdida conductiva, muchas veces tratable médicamente.
- Si se dañan las células ciliadas de la cóclea (por ruido, edad o medicamentos) → pérdida neurosensorial, la más común y permanente. No se regeneran, pero se compensan muy bien con aparatos auditivos.
