¿Qué es la sordera súbita?
La sordera súbita (o hipoacusia neurosensorial súbita) es una pérdida de audición rápida e inexplicable, que ocurre de golpe o en el transcurso de pocos días, y que con frecuencia afecta a un solo oído. Muchas personas la notan al despertar, o al intentar usar el teléfono en ese oído; algunas escuchan un "pop" justo antes (NIDCD).
Médicamente se define como una pérdida de al menos 30 dB en tres frecuencias consecutivas en un lapso de 72 horas, que se confirma con una audiometría de tonos puros (NIDCD).
Por qué es una urgencia
El tratamiento es más eficaz cuanto antes se inicia. Retrasar el diagnóstico y el tratamiento reduce las probabilidades de recuperar la audición, por lo que se recomienda considerarla una urgencia médica y acudir de inmediato (NIDCD; la ASHA también señala que la pérdida súbita precisa atención médica inmediata).
¿Qué tan común es y a quién afecta?
Se estima en 1 a 6 casos por cada 5 000 personas al año, aunque probablemente esté subdiagnosticada. Es más frecuente en adultos de alrededor de 45 a 55 años (NIDCD).
Causas y tratamiento
En cerca del 90 % de los casos no se identifica una causa concreta. Entre las posibles: infecciones, traumatismo craneal, enfermedades autoinmunes, medicamentos ototóxicos, problemas circulatorios o la enfermedad de Ménière (NIDCD).
El tratamiento más común son los corticoesteroides (orales o en inyección intratimpánica), que deben iniciarse lo antes posible; su efectividad disminuye mucho si se retrasan más de 2 a 4 semanas. La indicación siempre es médica (NIDCD).
Pronóstico
La evolución es variable: cerca de la mitad de las personas recuperan algo o toda la audición de forma espontánea, normalmente en una o dos semanas desde el inicio (NIDCD). Por eso la atención temprana es tan importante.
